El Sevilla saluda la nueva temporada con mucha tristeza. Comenzó muy bien, ganando al Barcelona en la ida de la Supercopa de España. La confianza de aquel resultado no se tradujo hace una semana en Portugal, donde ante un conjunto teóricamente inferior, el equipo de Antonio Álvarez cayó por la mínima en la ida de la eliminatoria de la fase previa de la Liga de Campeones. El pasado fin de semana, más de lo mismo. El Barça le remontó la Supercopa y, lo que es peor, dejó mermado a los hispalenses, que tenían en la final de este martes el partido del año, por muy extraño que suene a estas alturas de la temporada. Nada más por estar en la fase final de la máxima competición europea, el Sevilla se hubiera embolsado siete millones de euros. Si, hubiera. Porque los andaluces no sólo no pudieron darle la vuelta a la renta mínima de los lusos, sino que cayeron de forma sorprendente ante el Sporting de Braga en el Sánchez Pizjuán, despidiéndose de la Champions League sin siquiera haber llegado.
Esos siete millones de euros hubieran servido, por ejemplo, para pagar los cinco que ha costado su último refuerzo, el defensa central Alexis (Valencia). Sin embargo, para cualquier aficionado sevillista el dinero en la noche del martes era lo de menos. La cuestión era estar entre los grandes una temporada más. Volver a escuchar esa melodía inigualable como es la de la Champions League y codearse con las mejores plantillas del continente. Y no será así. En el Pizjuán se plantó un equipo con mayúsculas, sin nombres altisonantes, sin el ruido de otros clubes que sí estarán en el sorteo de este viernes. Un Sporting de Braga histórico, que por primera vez se clasificó para la máxima competición continental y que entrará en ella por la puerta grande. Porque marcar cuatro goles a domicilio tiene mucho mérito. Porque dejar en la cuneta a todo un Sevilla, protagonista europeo en más de una ocasión en los últimos años, es digno de aplaudir. El coliseo andaluz se dio cuenta de ello e incluso lo hizo tras el tercero.
Al Sevilla le sobraron nervios y le faltó acierto. Se llevó el primer susto nada más arrancar el duelo y se dio de bruces con el primero del Braga, en una perfecta contra dirigida por Paulo César, que firmó dos espectaculares caños, disparó y tras un flojo rechace de Palop, Matheus aprovechó para dejar helado el estadio andaluz, que no dejó de animar a su equipo pese al contratiempo. El Sevilla lo intentó con tímidos acercamientos, olvidándose de su grandeza ante el equipo de Domingos Paciencia, que hizo de la efectividad su mejor arma y de los contraataques su grandes aliados. Ni Luis Fabiano, ni Kanouté, ni Perotti ni Jesús Navas andaban enchufados. Había que marcar tres goles, algo factible para el Sevilla pero ardua tarea viendo lo que se cocía en el terreno de juego. Las escasas llegadas al área de Felipe contrastaban con una defensa hecha añicos que tuvo en su tramo final su singular apogeo, con una serie de despropósitos que hicieron que se vislumbraran algunos pañuelos en la grada.
En el segundo acto la historia apenas varió. El subcampeón de la Liga Sagres fue fiel al muro defensivo creado, a la velocidad, a las ganas de ganar, a las pluscuamperfectas contras. En una de ellas, llegó la aparente puntilla. Matheus cedió a Lima, un recién entrado, para superar sin demasiados apuros a Palop. El 0-2 duraría poco, ya que Luis Fabiano, con la pólvora mojada durante toda la eliminatoria, disparó dos minutos más tarde para que Felipe se tragara el gol. A partir de ahí, y con las entradas de Renato y, sobre todo, el joven José Carlos, el panorama cambio de color. Fueron esos momentos en los que la igualada del Sevilla debería haber llegado para dejar grogui a un rival un tanto desorientado ante el ataque constante andaluz. Pero no llegó el gol, la ilusión se esfumaba y el tiempo no hacía otra cosa que correr. Y con el tiempo, los ‘Guerreros del Minho’, que veían cada vez más cerca la primera inclusión del Sporting de Braga en la Liga de Campeones.
José Carlos remató al larguero, lo volvió a intentar y hasta entró Negredo en busca de la hazaña. Pero el empate llegaría a falta de siete minutos, obra de Jesús Navas. En ese corto espacio de tiempo, los hispalenses debían anotar dos goles más clasificarse, pero poco después de sacar del centro del campo, el Braga sentenció con el 2-3 de Lima que ya sí que sí, dejaba noqueado al Sevilla y su entregada afición. Tras el tercero de los lusos, la locura. La defensa andaluza, a la que le vendrá de perlas la llegada de Alexis, hizo aguas como pocas veces y su rival, sediento, se aprovechó para acabar de humillar a los andaluces en su propia casa, firmando Lima su ‘hat-trick’ y arrancando de cuajo la ilusión al sevillismo, que apenas celebró el tanto definitivo (3-4) de Kanouté con el tiempo cumplido y todo el pescado vendido. Duro mazazo para el Sevilla, que había planificado su temporada confiando en su clasificación (mimbres para ello tenía de sobra) y que se marcha sin haber llegado. El Sporting de Braga se merece estar en el sorteo de este viernes, mientras que el cuadro de Antonio Álvarez, que seguirá en su cargo a pesar de los pesares, deberá conformarse con la Europa League, una competición que, para qué negarlo, trae muy buenos recuerdos al Sevilla.
Foto | Sevillacf.es

En una liga bipolar donde actualmente tiene que pasar algo muy extraño para que Barcelona y Real Madrid no copen las dos primeras posiciones, el resto de equipos juegan su particular competición con sus distintos objetivos donde el tercer y cuarto puesto resultan ser dos manjares para los más exigentes paladares: la Champions, el torneo más importante a nivel de clubes. Pero uno de ellos tiene trampa, y si el club que alcanza el cuarto puesto final quiere degustar tan exquisita vianda ha de probar antes un aperitivo en forma de previa, la cual puede ser liviano tentempié o, por el contrario, puede llegar a atragantar. Es el caso del Sevilla, quien trajo de la ida un resultado negativo para sus intereses y se jugará en el día de hoy (20:45 h.) su presencia en La Liga de Campeones.
El Sporting de Braga es su rival en el camino hacia la fase de grupos. No parecía el conjunto portugués el mayor escollo posible teniendo en cuenta que por ahí andaban equipos como el Tottenham, el Ajax de Luis Suárez, la Sampdoria de Cassano, el Werder Bremen o el Dinamo de Kiev. Tampoco el más fácil, pues hay otros equipos en esta última fase de la previa como el Zilina eslovaco o el Sheriff moldavo, la ley en la liga de su país (tenía que decirlo). El conjunto portugués parecía a priori un equipo no fácil, pero sí al que se podía derrotar, aunque bien sabe el conjunto hispalense que en Europa no hay rival pequeño ni cautela demasiado grande tras dos eliminaciones en octavos ante Fenerbahçe y CSKA Moscú.
El conjunto dirigido por Domingos, ex delantero internacional portugués que pasó por el Tenerife sin pena ni gloria, acabó segundo en la liga portuguesa por delante de Oporto y Sporting de Lisboa tras perder únicamente dos partidos en toda la temporada. Un conjunto, el portugués, que ya brilló hace algunos años con el técnico español Fernando Castro Santos, héroe en el banquillo de aquel Compostela de primera.
No se demoró el conjunto de Braga en demostrar su potencial en la ida de esta previa donde ganó por un tanto a cero en su estadio. Sabido es que el 1-0 es un resultado muy peligroso por el hecho de no marcar fuera de casa y la posibilidad de que el rival sí lo haga, en tal caso, serían tres los goles que habría de marcar, cifra ya respetable. Así las cosas, el conjunto de Antonio Álvarez deberá salir a por el partido sin perder los estribos defensivos.
Un Sevilla que actualmente se encuentra también sumido en el mercado de fichajes tras vender al central francés Squillaci al Arsenal, siendo Alexis, buen zaguero del Valencia que el último año tuvo problemas con las lesiones, y Nunes y Ramis del Mallorca quienes más suenan para sustituirle. Tampoco cesan los rumores sobre la posible venta de Luis Fabiano, siendo el Tottenham el último en subirse al carro de las ofertas por el delantero brasileño. Por otra parte, Lolo ha fichado por Osasuna y Chevantón ha rescindido finalmente su contrato antes de ser contratado por el Lecce italiano.
Pero ni el mercado de contrataciones ni la derrota en la Supercopa han de distraer al Sevilla del importante partido que el Sánchez Pizjuán vivirá ante el cuadro portugués, un estadio que hoy más que nunca, y como siempre, habrá de estar con su equipo. Ni siquiera los números deben distraer a los futbolistas aunque sean más que conscientes de lo importante de la situación, y es que sabido es que la Champions otorga pingües beneficios en concepto de pagos: un fijo de 7,1 millones por participar en la fase de grupos, 800.000 euros por victoria y 400.000 por empate.
Para un club como el Sevilla, que para mantenerse en las alturas depende del trabajo bien hecho y el acierto tanto en las contrataciones como en las ventas, la participación en la máxima competición europea de clubes se antoja también decisiva para cuadrar las cuentas, y José María Del Nido ya se ha encargado de recordarlo recientemente a sus jugadores, sin embargo, estos han de abstraerse de todo lo que no sea el balón y el terreno de juego, unos futbolistas que, por otra parte, serán los primeros en querer disputar tan prestigioso torneo.
En el plano puramente deportivo, Luis Fabiano y Kanouté se han recuperado de sus molestias y estarán a disposición de su técnico para entrar en el once. El 24 de agosto será la inusual fecha en la que el Sevilla dispute uno de los encuentros más trascendentes de la temporada. Esperemos que sólo sea el primero y que el conjunto de Nervión acompañe a los otros tres equipos españoles en el bombo europeo.
Foto | Frobles
En NdF | Con Luis Fabiano y a por la Champions
En NdF | El Sevilla se complica la vida ante el Sporting de Braga
“La potencia sin control no sirve de nada”, rezaba el slogan de un conocido anuncio publicitario de hace algunos años. Ayer, el control sin potencia no le sirvió al Sevilla para sacar un resultado favorable en su visita al pintoresco estadio portugués, incrustado en una cantera que le hace lucir un curioso aspecto en sus goles. Con este panorama y con los uniformes de ambos equipos, inspirado en el Arsenal el del cuadro local, con reminiscencias del Chelsea el del equipo español, se dotaba al partido de un curioso ambiente.
Y por potencia no será, visto la que atesoran los jugadores del equipo hisplense. Pero ayer parecieron dormirse demasiado en los laureles. Pecaron de un exceso de confianza es su superioridad, por otra parte evidente, sobre los guerreiros do minho. Tras una primera parte prometedora, con el control del partido y alguna ocasión clara, la segunda parte fue para olvidar y los portugueses salieron mucho más centrados, llevando el peso de la acción del encuentro a las inmediaciones de Palop, ante los continuos desajustes de la defensa sevillista. Fruto de este panorama, llegó el único tanto del choque por mediación de Matheus.
Con el resultado final de 1-0 para los locales, marcador pésimo para los intereses sevillistas en una competición vital para cuadrar su presupuesto de máximos, toca remontada en el Pizjuán. Por medio, la vuelta de la Supercopa de España donde el gran beneficiado es el FC Barcelona, ya que es previsible que el equipo andaluz reserve a la mayor parte de sus hombres clave para la vuelta de Champions.
Falta de concentración y reacción fueron las claves de la derrota sevillista. Con un primer tiempo controlado, con Luis Fabiano, Navas y Kanouté moviéndose a gusto en ataque y con un disparo al poste en los primeros compases del partido por parte del ariete brasileño, el Sevilla debió seguir imponiendo su juego pero con más intensidad. Navas puso mucho empeño y suyos fueron algunos de los intentos más notables, mientras por la otra banda Capel luchaba contra la expeditiva defensa planteada por el Braga, un equipo cuyo máximo valor la temporada pasada estribó en su faceta defensiva y su lucha permanente.
Faltó pues algo de intensidad para transformar la aplastante superioridad en cuanto a posesión del balón. Intesidad que les sobra a un equipo que hace de la lucha su estandarte. A las órdenes de Domingos Paciência, el Sporting de Braga ofrece intensidad defensiva y movimiento constante para desestabilizar a sus rivales. Un arma que se mostró efectiva ante un planteamiento tranquilo y confiado por parte española.
Y en la segunda parte, tardanza en la reacción desde el banquillo por parte andaluza. Mientras el Braga mejoraba el panorama del partido para sus intereses con la entrada de Sílvio, las inclusiones a partir del minuto 70 de Perotti, Negredo y Cigarini fueron tardías. La falta de reflejos en el banquillo es un mal por el que Antonio Álvarez no debería ni acercarse, puesto que fue una de los factores que condenaron la imagen de Manolo Jiménez al frente del cuadro de Nervión.
Aviso imporante para el Sevilla, pero noventa minutos por delante en casa para cambiar el signo de la eliminatoria. En una competición de este calibre, las finales llegan siempre antes de lo esperado.
Aquel gol en el último suspiro de un canterano como Rodri en el último partido de Liga y con la presión en el cogote que suponía la victoria del Mallorca sirvió para que el Sevilla FC lograra acabar el campeonato en la cuarta plaza, privilegio que le ha llevado a disputar la fase previa de la Champions League. Esta noche (20:45 h.) se abre el telón europeo para el cuadro hispalense, que con la continuidad de Luis Fabiano confirmada, buscará un buen resultado ante el Sporting de Braga en Portugal, con la intención de confirmarlo en el encuentro de vuelta en casa.
Antonio Álvarez puede estar tranquilo porque uno de sus pilares, el brasileño Luis Fabiano, continuará en el Sevilla al menos una temporada más. El presidente del conjunto andaluz ha anunciado que será en septiembre cuando comience a negociar con el internacional su ampliación de contrato una vez descartada la posibilidad de traspasarlo al Olympique de Marsella, que realizó, según palabras de José María del Nido, “una oferta ridícula”. O Fabuloso, que agarró con fuerza el escudo sevillista tras marcarle al Barcelona hace unos días, será esta noche titular.
El Sevilla se mide en principio a un conjunto asequible. Sin embargo, si uno se pone a bucear se da cuenta que el Braga no es moco de pavo. El curso pasado acabó segundo de la liga portuguesa, acechando el liderato al finalmente campeón, el Benfica; y en la ronda previa de la Champions le endosó un respetable 3-0 a todo un Celtic de Glasgow. Es un cuadro con claro acento brasileño (hasta trece jugadores tiene su plantilla), sin grandes estrellas y que cuenta con Domingos Paciencia, ex delantero del Tenerife, como dueño de un banquillo que dirige magníficamente, pese a su juventud (41 años).
Antonio Álvarez pondrá toda la carne en el asador. Dabo ocupará el lateral derecho por la lesión de Konko y Fernando Navarro entrará en el flanco izquierdo. Capel y Perotti se jugarán la plaza en la banda zurda y arriba, todo hace indicar que Luis Fabiano acompañará a Kanouté. El goleador del choque ante el Almería, el canterano Rodri, no viajó, así que si hay algún contratiempo en el encuentro de ida, Álvarez podrá tirar el futbolista milagro para la vuelta. Esperamos que no sea necesario y el Sevilla encarrile hoy su pase a la fase final de la máxima competición continental.
Foto | SevillaFC.es
Partía como descafeinada, con un cúmulo de circunstancias en su contra que invitaban a pensar en un trámite para ambos equipos. Viendo la alineación de urgencias del Barcelona no cabía duda que la normalidad no era la palabra adecuada para definir la ida de la Supercopa de España entre los culés y el Sevilla, que se llevó la primera parte de la final con un merecido 3-1, obligando de esta manera a que los culés le den la vuelta dentro de una semana en el Camp Nou.
Pep Guardiola tiró de cuatro canteranos del filial en su once inicial. Y tras el primer acto, es digna de aplauso la actuación de Miño en la portería, Sergi Gómez en el centro de la zaga, y Oriol y Jonathan dos Santos en el centro del campo. Con los campeones del mundo viéndolo desde casa, al técnico no le quedó otra que darle la alternativa a los chavales, ajenos a su edad sobre el siempre impresionante coliseo hispalense, vestido de gala, como casi siempre, para las grandes ocasiones.
La apuesta por la cantera duró 45 minutos. O mejor: duró hasta que Antonio Álvarez sacó al terreno de juego a su particular as en la manga, el italiano Cigarini y al siempre letal Kanouté. La primera parte fue barcelonista y a los 20 minutos Ibrahimovic ya estrenaba el marcador. El sueco se aprovechó de un genial pase de Maxwell para marcar un tanto muy a su estilo. De paso, demostraba que tiene sitio en este Barça del que muchos quieren verle lejos. Para quien esto escribe, dejarle marchar sería una soberana estupidez, ya que la que este sábado ha comenzado puede ser la temporada de su redención.
El Sevilla, que jugó con varios de sus pesos pesados, (jugó Navas a pesar de también ser ganar el Mundial) pudo igualar el encuentro en un par de ocasiones, pero ni Romaric ni Renato estuvieron finos ante la portería del debutante Miño, muy seguro bajo palos. También Maxwell, muy enchufado, pudo ampliar la ventaja para su equipo tras una buena asistencia de Dos Santos, pero su intento quedó en agua de borrajas.
Sin embargo, el segundo acto sirvió para que ambos conjuntos se intercambiaran los papeles. Salió Cigarini (dejó muy buenas sensaciones) y el nuevo centrocampista fue el autor del pase a Luis Fabiano, que marcó con autoridad y se agarró al escudo sevillista de su camiseta, justo cuando se habla del interés del Marsella en ficharlo. La mencionada entrada de Kanouté y la de Negredo también trajeron un nuevo aire al cuadro andaluz, que no se conformó con el empate y fue a por una victoria más que merecida.
Primero el delantero francés rubricaba un pase perfecto desde la derecha de Negredo. Luego, más solo que la una dentro del área, apedreaba con la cabeza un centro de Perotti tras un taconazo de Navas. 3-1 y poco más que añadir. O sí. Que Messi hizo acto de presencia, que anotó un gol en fuera de juego, pero que echó en falta muy seguramente a los ocho ausentes por cuestiones físicas que se quedaron en la Ciudad Condal.
Precisamente ahí, y con el Camp Nou como testigo, el Barcelona deberá marcar por lo menos dos goles si quiere proclamarse Supercampeón de España. Posiblemente lo haga con todos sus efectivos, pero de momento, quien tiene la sartén con el mango y el medio título en el bolsillo, es el Sevilla. De aquí a siete días, descubriremos si definitivamente.
Foto | www.sevillafc.es
Las noticias son indexadas automáticamente por el sistema, citando la fuente original.
Si su sitio está como fuente de noticias y desea eliminarlo, póngase en contacto con nosotros por email