
Juande Ramos es un excelente estratega, puede que de los mejores del mundo. Pero los mejores también fallan y el manchego anoche no tuvo su día. La disposición táctica de Ramos le hizo el juego a Rafa Benítez, el Madrid jugó a lo que el Liverpool quería que jugase; es más, el Madrid hizo de Liverpool de Benítez y obviamente la aburrida partida de ajedrez que se vio en el verde del Bernabéu la ganó el conjunto inglés, que está mucho más acostumbrado a desempeñar el rol de ir a amarrar y esperar a que caiga alguna ocasión que decida el encuentro.
Sí, Juande se equivocó, metió la pata, porque el Madrid nunca quiso aprovechar el factor campo. Todos sabemos el carácter místico del Santiago Bernabéu en Europa, aquello de las noches mágicas continentales y todo eso, pero para que el estadio empuje el Madrid tiene que ofrecer algo más que una actitud rácana, contemplativa, especulativa… Todos sabíamos a lo que iba a jugar el Liverpool porque Benítez no engaña, sus equipos son rocosos y difíciles de penetrar, te esperan, te aguardan y si pueden te la juegan a la contra. Así era el Valencia del doblete y así es este Liverpool. Pero lo que no se podía prever era que el Madrid se contuviera de tal modo, más si cabe cuando ha marcado diez goles en las últimas dos jornadas.
El Madrid decepcionó porque venía machacando y de buenas a primeras dio un giro de 180º. En el partido de anoche podía haber ganado cualquiera, la falta finiquitada por Benayoun podía haber sucedido en la otra área. No obstante, lo cierto es que cuando dos equipos juegan a amagar, suele ganar el que más acostumbrado a ello. Y el Liverpool en eso le lleva bastante al Madrid, sobre todo porque Xabi Alonso y Mascherano son bastante mejores que Lass y Gago. El hecho de que se jugara el choque en el centro del campo y no en las áreas fue una especie de sentencia de muerte para los blancos. He ahí el grave error de planteamiento de Juande.
Otra duda que se me asalta y que de hecho ya tenía desde hace semanas, es la conveniencia de haber dejado fuera de la Champions a Huntelaar. Es cierto que Lass es muy bueno, que está rindiendo a un gran nivel, pero creo que el gol es lo más preciado, porque el gol decide. Y el Madrid de gol no anda sobrado. ¿Qué pasaría si de aquí a dos semanas se lesionan Raúl o Higuaín con un simple esguince y no pueden estar en Anfield? ¿Sería mala suerte o imprudencia por dejar fuera a un delantero que es un cañón como Huntelaar, que poco a poco va a más?
Creo que Huntelaar ayer en la segunda parte hubiera aportado mucho, el problema es que Juande no tiene recursos arriba sin el holandés, por lo que su capacidad de improvisación en ataque es nula. El manchego le ha hecho la cruz a Saviola y tiene a Van Nistelrooy en el dique seco. Sé que es ventajista hablar de que éste vendría mejor que aquel, pero lo cierto es que ante el Liverpool Huntelaar, es decir, una opción más en ataque, se echó de menos.
Finalmente, me sumo a lo dicho por mi compañero Raúl Morón con respecto a Robben. Es muy bueno, tiene un gran desequilibro, pero a veces abusa de balón y se obceca en exceso. Robben no acaba de entender la dimensión solidaria que debe imperar en todo equipo de fútbol. En los dos últimos partidos el Madrid jugó muy bien, mejor que en anteriores citas, y casualmente Robben no estaba en el campo. Quizás no sea tan imprescindible como pensábamos, a pesar de que es el jugador más desequilibrante de los blancos. Es una paradoja, pero razonable, sin duda.

Ocurrió lo previsible porque el Real Madrid no tiene una plantilla para afrontar la Champions League. Se quedó corta ante un Liverpool que se presentaba en el Santiago Bernabéu como un equipo que había bajado su nivel y con urgencias. Pero el planteamiento de Rafa Benítez destapó las vergüenzas de un Madrid que quizás tiene capacidad de vencer a los 18 que tiene detrás en Liga, pero no a un Liverpool que sí juega y le sobra capacidad para afrontar una competición como ésta. Un error de juveniles de Heinze provocó una falta que colocó perfecta Fabio Aurelio y peinó sublime, aunque en solitario, Yossi Benayoun. El 0-1 es casi letal.
¿Obrará el milagro el Real Madrid? Difícil, pero no imposible. El Liverpool no es de esos equipos indestructibles en su feudo, pero la eliminatoria pinta negra para la plantilla de Juande Ramos. No ha jugado las cartas como debía el Madrid en un partido de ida en su estadio. Ha desaprovechado esa ventaja que consiste en allanar una eliminatoria como si de 90 minutos se tratase. Ya se sabe, el no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
Y con ese pecado a las espaldas, los de Chamartín deberán ir a la fiesta de Anfield con los apuntes bajo el brazo, como quien va a un examen de septiembre sin haber hojeado la materia en todo el verano. El suspenso, claro está, es lo más próximo visto el sacrificio de este primer partido, aunque siempre se puede pensar que un golpe de suerte te puede hacer ver la luz. El de hoy no es un examen de 1 al fin y al cabo, es un 3 y medio generoso solucionable con una buena media en Liverpool para sellar el pase a los cuartos de final. Un buen argumento para optimistas.
Pero lo visto ayer en el Bernabéu no da demasiadas esperanzas, la verdad. La monotonía de Robben empieza a ser cansina, por mucho que sea bueno que el holandés sea de los pocos que quiebran y se atrevan a disparar a portería. Todo lo que ha crecido Gago esta temporada parece haberlo olvidado, porque el argentino ha estado out. Xabi Alonso le ha comido el terreno, con la consecuencia de una rotura en el Madrid que ni la entrada de Guti ha podido solucionar. Pecó el Madrid de precipitación en muchas ocasiones, y eso que desde pequeños nos inclulcan eso de que las prisas son malas consejeras. Heinze parecía que le quemara el reloj y condenó a su equipo con una falta innecesaria que supuso el prólogo del gol red.
¿Y Torres? ¿Y Raúl? Fueron los objetivos de las cámaras en los prolegómenos, por aquello de los 42 goles y demás historias. El capitán del Real Madrid se ausentó, mientras que the Kid apareció una vez y no más. Una lesión le impedió continuar, pero estará en Anfield y allí sí debe temerle el Madrid. Como a Steven Gerrard, presente en los últimos seis minutos de partido y que será un quebradero de cabeza para los blancos en tierras inglesas. Mucho debe cambiar el Madrid si quiere seguir vivo en Champions.
Foto | Marca
Tras las dos jornadas de la ida de los octavos de final de la máxima competición europea, las espadas están en todo lo alto para los partidos de vuelta salvo para el encuentro en el Allianz Arena. El Bayern de Munich no ha tenido piedad del rival más débil, del invitado sorpresa a esta ronda eliminatoria, y ha pasado por encima del Sporting de Portugal en la capital lusa. El binomio Ribéry-Toni ha vuelto a ser letal para endosar a los leões un 0-5 que acaba con las previsiones de un enfrentamiento más igualado que lo que se pensaba, tras las últimas evoluciones de unos y otros en sus ligas domésticas.
Ninguno de los equipos españoles ha conseguido vencer y en especial Villarreal y Real Madrid se encuentran en serios problemas para superar su eliminatoria. En un mal partido, Juande Ramos perdió el duelo de estrategas ante Benítez y con gol del israelí Benayoun el Liverpool se llevó la victoria. En Villarreal se las prometían felices ante la poca entidad del Panathinaikos y pese a mostrarse superior, el submarino amarillo tuvo que conformarse con el empate a uno tras igualar el golazo inicial de Karagounis para los griegos. Más sombras que luces también en los partidos del martes con presencia española: el Atlético de Madrid hizo aguas atrás para acabar empatando con el Oporto a dos goles y el Barça, pese a un partido espeso sobre todo en la primera mitad, consiguó empatar en Francia ante el Olympique a un gol y se trae un buen resultado para la vuelta en la ciudad condal.
Saldo favorable para los ingleses en su triple enfrentamiento ante los italianos: el Arsenal se impuso por la mínima y de penalti a la Roma en Londres; el Manchester United no pudo marcar pese a dominar de principio a fin al Inter en el Giuseppe Meazza y el Chelsea venció 1-0 a la Juve gracias a la definición de Drogba.
Real Madrid Vs. Liverpool (0-1)
(0-1) Benayoun
Villarreal Vs. Panathinaikos (1-1)
Karagounis: 1-0, 1-1 Rossi
Olympique Lyon Vs. Barcelona (1-1)
1-0 Juninho
1-1 Henry
Atlético de Madrid Vs. FC Porto (2-2)
1-0 Maxi
1-1 Lisandro
2-1 Forlán
2-2 Lisandro
Arsenal Vs. Roma (1-0)
1-0 Van Persie
Inter Vs. Manchester United (0-0)
(Resumen)
Chelsea Vs. Juventus (1-0)
1-0: Drogba
Sporting de Portugal Vs. Bayern (0-5)
0-1: Ribéry
0-2: Klose
0-3: Ribéry
0-4: Toni
0-5: Toni

En el fútbol son muchas las ocasiones en las que no solo vale la intención. Puso el Villarreal mucho empeño sobre el terreno de juego, pero se ahogó ante un rival efectivo que frenó a un conjunto amarillo que acabó desesperado ante su inoperancia. La dirección de Marcos Senna y el uso de los carriles de Ángel y Bruno fueron insuficientes ante un Panathinaikos que se plantó en El Madrigal muy serio. El gol de Karagounis acabó por adentrar en un matojo de nervios a los de Manuel Pellegrini. Se intentó por todos medios, pero faltó suerte, o efectividad, o véte tú a saber.
El dominio del partido estuvo a cargo del submarino amarillo. Rossi se movía con agilidad arriba, pero o se erraba a la hora de enviarle balones, o aparecía el enésimo acierto de la defensa helena o el balón no tomaba el rumbo adecuado. Únicamente desde los once metros, y después de un dudoso penalti, el goleador del Villarreal arreglaba la primera campanada del Panathinaikos. Las tuvo, porque las tuvo, el Villarreal. Pero se falló mucho delante de Galinovic, y esos errores son los que condenan y los que pueden hacerte perder la eliminatoria.
Karagounis enmudeció al Madrigal con su zapatazo, y no fue para menos. El disparo fue inalcanzable para Diego López y el técnico chileno introdujo a Nihat y Pires para intentar que el cruce no tuviera por completo color griego. Mejoró entonces el Villarreal, llegó en más ocasiones arriba pero siguió flaqueando excesivamente en ataque, no sé si porque los nervios y la presión supusieron demasiada carga en las piernas o porque realmente no era el día para que la pelota entrara en la red.
Al conjunto de despropósitos ofensivos se unió en los minutos finales la precipitación de Rossi, Cazorla, Pires e Ibagaza, que siguieron sin encontrar la forma de quebrantar la buena defensa del Panathinaikos, lo mejor de los hombres de Ten Cate. El 1-1, a pesar de los pesares, se antoja un resultado positivo, sobre todo después de que el línea se comiera un gol griego después de que Diego López se metiera en su propia portería tras detener en dos tiempos un balón a primera vista inofensivo.
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El partido de hoy entre Chelsea y Juventus ha tenido bastantes puntos en común con el otro enfrentamiento entre ingleses e italianos al que pudimos asistir ayer, aunque sin un dominio tan aplastante por part británica, pero sí con el premio del gol. En este caso el premio a la insistencia y la continua presencia amenazadora de Didier Drogba. Con su gol en la primera parte, el marfileño echó al traste los planteamientos de Ranieri y los blues aprovecharon jugar con el viento a favor para llevarse a Turín un resultado muy favorable.
Uno de los alicientes del partido era asistir al duelo en los banquillos. Los aficionados de Stanford Bridge han brindado una caluroso recibimiento al retorno a la que fue su casa de Claudio Ranieri , por quien los aficionados del barrio londinense sienten un gran aprecio aunque no ganó ningún título en su etapa como entrenador del Chelsea, aunque reservaban su mejor bienvenida para el holandés Guus Hiddink, símbolo de las esperanzas de un equipo que quiere volver al máximo nivel buscando un punto más de brillo a su juego.
Ambos son equipos muy centrados en no encajar goles. En ambos casos, cualquiera que quiera acercarse a las inmediaciones de dos de los mejores porteros del mundo – Cech y Buffon – se ve expuesto a una maraña de jugadores que ejercen una gran presión durante todo el partido. Pero el Chelsea, de la mano de Guus Hiddink ha salido a dominar y a morder desde los primeros compases, con un disparo del portugués Jose Bosingwa como primer aviso de que la Juventus tendría que guardarse bien las espaldas si no quería encajar goles.
Poco después Drogba tendría otra ocasión de abrir el marcador tras lanzar por encima del larguero su remate a centro de Bosingwa. Pero el marfileño obtendría su premio poco después: en el minuto 12 el delantero recogía en la frontal del área, aunque en posición dudosa, un gran pase interior de Salomon Kalou. El bomber de los ingleses no perdonó y superó a Buffon.
Drogba recordó al de los mejores tiempos, en la competición donde tradicionalmente más brilla. Con sus desmarques, su poderío aéreo y su contínuo incordio para Legrottaglie y el resto de defensas juventinos, incluso pudo ser objeto de penalti en tres jugadas polémicas que acabaron con Drogba en el suelo ante la intervención de la zaga blanquinegra.
Tras el descanso la Juventus fue poco a poco estirando las líneas y el Chelsea a ser más cauto y apostar claramente por el contragolpe como arma para aumentar su renta, en un partido que seguía marcado por el desgaste físico y que se tradujo en algunas entradas bastante duras en el centro del campo. En concreto Ballack, tras ver la amarilla por una durísima entrada, se jugó la roja con otra zancadilla por detrás a un centrocampista juventino.
Pese al creciente control del balón por parte visitante, no es un juego con el que la vecchia signora se encuentre a gusto y pese al dominio, no llegaron las ocasiones claras a las inmediaciones de Cech. Incomprensiblemente, Ranieri no cambió su esquema de juego y Trézéguet, de inicio en el banquillo, sólo tuvo su oportunidad de entrar en el minuto 87. Por parte local, de nuevo destacó el trabajo de Drogba arriba, un intento de Lampard con la zurda bien atajado por Buffon y un postrero disparo cruzado de Anelka, hoy bastante discreto en comparación con sus últimas actuaciones con el Chelsea.
Delle Alpi será el escenario donde acabe de dirimirse este duelo entre ingleses e italianos, que de momento por lo visto en el terreno de juego y por el resultado, tiene el color azul del Chelsea.

El Villarreal tiene muchas cosas a su favor para dejar medio resuelta la eliminatoria en El Madrigal. La sorpresa por la presencia del Panathinaikos en los octavos de final (siete años hacía que no se colaba en esta fase) hace preveer que los helenos vendrán con ganas, aunque tengan cientos de estadísticas en su contra. Eso sí, las estadísticas están para romperlas como se sabe. Los hombres de Ten Cate, segundo de Frank Rijkaard en la etapa del holandés en el Barcelona, conoce bien el fútbol del Villarreal e incluso dirigió a los azulgranas desde el banquillo en un partido donde Rijkaard estuvo ausente en el banco y que ganó por 0-2.
Pero los griegos no son el Barça, y aunque peleones, tienen muchas carencias que el Villarreal deberá aprovechar para anularlos. Gilberto Silva es el pulmón del Panathinaikos y de sus botas procederá la mayor parte de peligro que puedan provocar sobre la meta de Diego López. Tapiada la máquina brasileña, el Villarreal únicamente deberá exponer su juego para ir creando peligro y encerrando, en busca del gol, a la defensa helena donde precisamente encontramos un viejo conocido como Josu Sarriegi (ex Real Sociedad). El indomable pichichi del sumbarino amarillo, Giuseppe Rossi (12 goles en Liga, 2 en Champions) será la referencia en el ataque del conjunto que dirige Manuel Pellegrini.
Sensibles son las bajas de los locales para recibir al Panathinaikos. Joan Capdevila y Guille Franco por sanción, y el central Gonzalo por lesión. Unas ausencias que podrían hacer que Javi Venta, Cygan y Cani tengan opciones para saltar a la titularidad. El Villarreal buscará una victoria cómoda y holgada que le permita visitar el Oaca con muchas opciones de superar la fase y plantarse en los cuartos de final. El sueño que se rozó en la 2005-06 quiere disfutarse de nuevo en la segunda participación en la historia del cuadro amarillo en la máxima competición europea.
Un Panathinaikos que se aleja mucho del subcampeón de Europa de 1971 intentará dar la sorpresa. Los helenos han perdido los nueve partidos que han disputado en España en competición europea en los últimos diez años. Precisamente su último cruce en Champions lo disputó ante el Barcelona, cayendo por un contudente 3-1 en el Camp Nou. Por lo tanto, España no es un territorio favorable para los intereses de los griegos, y el Villarreal deberá esta noche alargar la mala racha helena encarrilando la eliminatoria.
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