
Los tiempos pintan bastos para Valencia y Deportivo en Liga, donde en el último mes solo han conseguido una victoria y el próximo fin de semana se verán, además, las caras sobre el terreno de juego. Ni qué decir ya de la situación que vive actualmente el conjunto de Unai Emery. La problemática económica parece sí haber afectado al rendimiento del equipo, aunque Emiliano Moretti anunciara hace unos días que “no meter la pierna por no cobrar es de cobardes”.
Suerte que Europa vuelve a abrir sus puertas y le brinda un nuevo camino a Valencia y Deportivo de la Coruña para reconducir su situación deportiva. Regresa la Copa de la UEFA, un bálsamo con el que lamerse las heridas y volver a presentar credenciales de equipos robustos y pretendientes a alcanzar los éxitos de la campaña. Ambos lo son, por nombre, por plantilla y por trayectoria, aunque será a partir de esta tarde en el arranque de los dieciseisavos de final cuando deberán demostrarlo. El Valencia visita al Dínamo de Kiev (18:00) mientras que el Deportivo viaja al Energi Nord Arena para medirse al Aalborg danés (21:00).
Curiosidades del fútbol, el conjunto deportivista se enfrenta al que fue su primer rival del viejo continente. En aquel lejano 1993, los gallegos se estrenaban en competición europea en una Copa de la UEFA en la que alcanzaron la tercera ronda. En la primera, fue el Aalborg su primera víctima, cayendo en tierras danesas por 1-0 pero remontando la eliminatoria en Riazor con un contundente 5-0. Un bonito recuerdo para esperar que, a pesar de las innumerables bajas (Manuel Pablo, Riki, Guardado y Bodipo; y son duda Lafita, Lopo y Verdú), se repita el pase ante un equipo que viene de Champions.
El Valencia, por su parte, deberá luchar ante el frío ucraniano de Kiev y ante un Dínamo que lleva sin competir dos meses y medio debido al parón invernal de su Liga. Equipo también procedente de la Champions, los del este esperan impacientes que su ‘gira’ por España para compensar el parón surta efecto ante el Valencia. Emery alineará a los hombres menos habituales con el objetivo de que una victoria en el Valeri Lobanovskiy sirva para encarrilar el equipo por el buen camino.
En SaG | Dépor y Valencia regresan a Europa
Foto | Corbis
El centrocampista brasileño del Milan Kaká ha confesado la necesidad del equipo rossoneri de mantener a David Beckham en sus filas. El inglés parece haber aportado algo más que intereses comerciales al club italiano y ambas partes siguen en la lucha por conseguir que David no vuelva a Los Ángeles Galaxy. Su contrato de cesión se extiende hasta el próximo 8 de marzo, aunque en éste figura una cláusula que permite alargar la presencia del inglés en el club lombardo hasta final de temporada.
El Milan, no obstante, pretende ir más allá. Directivos del club viajarán a Los Ángeles para intentar negociar una posible venta definitiva de Beckham para que pueda continuar en el conjunto italiano. Su compañero Kaká ha visto claro desde el inicio la sociedad que pueden formar con el de Leytonstone en el equipo, y anima con un “ha sido muy decisivo con varios pases de gol y goles” para que Becks permanezca con la camiseta rossonera.
No soy yo quién negará que Milán es mucho mejor destino para Beckham que Los Ángeles, al menos desde el punto de vista futbolístico. Pero todos conocemos al principito inglés y también a su mujer, a sus repentinos cambios de aires y a la casi enfermiza búsqueda constante del glamour, la fama y el prestigio. La ciudad italiana puede ser ideal para reconfortarse bajo estos parámetros, además de gozar de un puesto como titular en uno de los mejores equipos de Europa.
Desconozco la posición que tomarán Los Ángeles Galaxy ante el asunto, si se opondrán firmemente a la venta de su perla económica o cederán ante una suculenta suma de dinero. Considero, y más viendo el rendimiento del inglés, que el conjunto estadounidense ha explotado suficiente a Beckham y que ya venía siendo hora de que volviéramos a ver en Europa ese guante que David mantiene en su bota derecha. No es ni mucho menos el futbolista que llegó a ser en el United, pero le queda fútbol por demostrar, no en Los Ángeles, pero sí en el Milan.
Y cuando uno habla de ilustre habla de estrella fugaz, de jugador que de chaval prometió y que de mayor no cumplió. Habla de el enésimo futbolista (Tote, Farinós, Jose Mari…) que desciende un peldaño en su carrera porque su rendimiento en cualquier otro club de élite dista mucho del que de él se esperaba. Gerard López, quién se lo iba a decir hace una década, ha firmado por lo que queda de temporada por el Girona de la Liga Adelante. El catalán, uno de los mejores centrocampistas cuando, sin él mismo saberlo, alcanzó su apogeo, se encontraba sin equipo desde que el pasado verano terminase su (discreta) vinculación a la que parecía su última oportunidad de renacer, el Recreativo de Huelva.
Gerard va a cumplir el mes que viene 30 primaveras y lo podrá celebrar como a cualquier persona le gusta vivir este tipo de celebraciones: disfrutando del fútbol, su principal pasión y a la vez su principal dolor de cabeza. El deporte que le catapultó a lo más alto y el que también le ha hecho descender de manera sideral a la cruda realidad del que lejos está de cumplir las expectativas. El Girona, un recién ascendido a la categoría de plata y que ha terminado la primera vuelta en una dignísima posición, es el conjunto que ha llamado a su puerta para incorporarlo a última hora, ya que, recordemos, el plazo de fichajes se cerró el último día de enero. La lesión de Óscar Álvarez ha abierto la puerta de nuevo al fútbol al centrocampista.
El de Granollers se crió en La Masía, se dio a conocer en el Alavés, explotó en el Valencia cuando apenas superaba la veintena y el regreso a la Ciudad Condal fue el principio del fin. Lo tenía todo para triunfar: juventud, pase, buen disparo, un espléndido remate de cabeza… Era el Gerrard o Lampard de entonces. Pero entre las lesiones, la mala fortuna, la poca convicción su carrera se fue diluyendo como un azucarillo en el café. Sus intentos de rememorar viejas glorias en Mónaco o Recreativo de Huelva fueron en balde. Ni siquiera consiguió ganarse la confianza de los técnicos la pasada temporada en tierras andaluzas, por lo que, obviamente, no se ganó la renovación. Se habló de ofertas del extranjero, de Grecia e Inglaterra concretamente, pero al final, y cuando parecía que el año de Gerard iba a ser en blanco, en Montilivi han apostado por él. No queda otra que desearle suerte.
Vía | La Vanguardia
En NdF | Gerard retorna a la Liga con el Recreativo
La Finta | Jugadores que nunca llegaron a estrellas: Gerard López
Y cuando uno habla de ilustre habla de estrella fugaz, de jugador que de chaval prometió y que de mayor no cumplió. Habla de el enésimo futbolista (Tote, Farinós, Jose Mari…) que desciende un peldaño en su carrera porque su rendimiento en cualquier otro club de élite dista mucho del que de él se esperaba. Gerard López, quién se lo iba a decir hace una década, ha firmado por lo que queda de temporada por el Girona de la Liga Adelante. El catalán, uno de los mejores centrocampistas cuando, sin él mismo saberlo, alcanzó su apogeo, se encontraba sin equipo desde que el pasado verano terminase su (discreta) vinculación a la que parecía su última oportunidad de renacer, el Recreativo de Huelva.
Gerard va a cumplir el mes que viene 30 primaveras y lo podrá celebrar como a cualquier persona le gusta vivir este tipo de celebraciones: disfrutando del fútbol, su principal pasión y a la vez su principal dolor de cabeza. El deporte que le catapultó a lo más alto y el que también le ha hecho descender de manera sideral a la cruda realidad del que lejos está de cumplir las expectativas. El Girona, un recién ascendido a la categoría de plata y que ha terminado la primera vuelta en una dignísima posición, es el conjunto que ha llamado a su puerta para incorporarlo a última hora, ya que, recordemos, el plazo de fichajes se cerró el último día de enero. La lesión de Óscar Álvarez ha abierto la puerta de nuevo al fútbol al centrocampista.
El de Granollers se crió en La Masía, se dio a conocer en el Alavés, explotó en el Valencia cuando apenas superaba la veintena y el regreso a la Ciudad Condal fue el principio del fin. Lo tenía todo para triunfar: juventud, pase, buen disparo, un espléndido remate de cabeza… Era el Gerrard o Lampard de entonces. Pero entre las lesiones, la mala fortuna, la poca convicción su carrera se fue diluyendo como un azucarillo en el café. Sus intentos de rememorar viejas glorias en Mónaco o Recreativo de Huelva fueron en balde. Ni siquiera consiguió ganarse la confianza de los técnicos la pasada temporada en tierras andaluzas, por lo que, obviamente, no se ganó la renovación. Se habló de ofertas del extranjero, de Grecia e Inglaterra concretamente, pero al final, y cuando parecía que el año de Gerard iba a ser en blanco, en Montilivi han apostado por él. No queda otra que desearle suerte.
Vía | La Vanguardia
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La Finta | Jugadores que nunca llegaron a estrellas: Gerard López

Las lesiones son malditas carceleras de libertad. Te impiden conseguir lo que quieres, demostrar lo que puedes, avanzar hacia donde pretendes. Hace casi un año, Martin Taylor se convirtió en el príncipe los demonios del fútbol, los que provocan que cumplir con tus objetivos se convierta en un imposible. Su entrada a Eduardo Da Silva podía haber aparecido en cualquier sección de sucesos.
El irracional “jugador de fútbol” provocó una avalancha de escalofríos en los millones de personas que vimos cómo Eduardo se retorcía de dolor, sin tiempo si quiera para pensar en lo que se le venía encima. Sólo sufrimiento se vivía ese día en el césped de Londres. Y sólo tres partidos de sanción para el culpable de esa crueldad.
Pero lo mejor que tiene el tiempo es que nunca se queda con nosotros. La suerte de su fugacidad provocó que el pasado fin de semana Eduardo volviera a ser libre. El joven delantero disfrutó de nuevo del fútbol, demostrando que, un año después del amago de su destrucción profesional, sigue teniendo un gran futuro por delante. Dos goles, uno de ellos de penalti, provocaron que el replay entre Arsenal y Cardiff fuera “el mejor partido” de su vida. Esperemos que no, y que en un futuro recuerde otros encuentros por encima de éste, que nunca debió ser tan importante, porque nunca debió de existir.
La vuelta de Eduardo también puede servir para medir la situación del Arsenal justo un año después. El equipo de Londres, en 2008, era totalmente distinto. Su gran juego iba acompañado de resultados y sus jóvenes talentos de hombres con más experiencia. Incluso semanas más tardes derrotarían al Milan en Europa, con un Fábregas inolvidable. Pero la situación actual es otra.
Con el campeonato como utopía, sólo Europa brindaría una alegría. En pocos días recibirá a una Roma que también busca la salvación del proyecto Spalletti en este enfrentamiento y con la ilusión de disputar la final en su estadio. Ilusión que se ha convertido en presión inaguantable para un equipo que con jugar bien y tener la economía saneada nunca se le había reprochado nada. Sin Cesc ni Adebayor, la empresa parece más complicada. Sin embargo, Eduardo ya está disponible, y seguramente sea el que más ganas tenga de jugar ese partido. Así, el fútbol se saldrá con la suya.
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