
Lo escuché en la retransmisión y me quedé boquiabierto: nunca antes el último clasificado había ganado al primero en su estadio. El Espanyol ha hecho historia. Con todo esto, primer partido de la era Pochettino que gana el club perico, y qué partido. La pesadilla culé ésta vez no fue Tamudo, fue De la Peña con sus dos goles, quizá más doloroso por ser un exjugador de la casa.
Salió el Barça sin Puyol, pero una vez que se produjo la lesión de Abidal el cinco blaugrana entraba en lugar de éste. El primer cambio de Guardiola erróneo. La defensa perica, en especial el escuadrón destinado a Messi, fueron clave para que la primera mitad terminase con empate a cero, por más que las intervenciones de Kameni invitaran al acierto local. Antes de pitar el árbitro se produjo la siguiente lesión del encuentro, la del perico Ángel, dando entrada a Román, lo lógico y no lo que hizo Pep Guardiola, trastocando el curso normal del equipo cuando en el banquillo estaba el relevo natural de Abidal. Expulsión de Keita, totalmente injusta, a falta de pocos minutos para llegar al descanso y el Barcelona que tenía que plantear, otra vez, un partido nuevo pero con dos buenas noticias: que el marcador era igual que al principio y que el tiempo del intermedio venía de perlas para ordenar ideas.
Comienza la segunda parte y en cinco minutos todo vuelve a cambiar, más si sabe cuando después de otros tantos minutos De la Peña volvía a marcar, con la inestimable ayuda de Víctor Valdés. Casi todo el segundo tiempo con un hombre menos y con la obligatoriedad de marcar tres goles para remontar un partido que se jugaba en casa ante el último, que para colmo era el rival local. Demasiados hombres arriba y muy pocos atrás observé en el Barça antes y después del gol de Touré Yaya. El cambio de Eto’o por Gudjhonsen no se puede entender a no ser que Samuel estuviera lesionado. Colocar a Busquets de delantero centro demuestra que fue un error darle entrada por Henry. Más listo estuvo el técnico perico, que viendo los enromes espacios que había para la contra dio entrada a Coro para que matara el partido en alguna ocasión que tuviese, y la tuvo, pero no consiguió hacer gol. Tamudo volvió a pisar el verde entre los pitos del Camp Nou.
Imagen | El Mundo

Después de cuatro años realmente mediocres, en los que en los últimos dos incluso tuvo que sufrir para evitar el descenso, el Paris Saint Germain comienza a resurgir e incluso sueña con la posibilidad de romper el inapelable reinado del Olympique de Lyon, que como suele ser habitual en la presente década domina la tabla clasificatoria. Sin embargo, el equipo capitalino está segundo, a cinco puntos para sorpresa de muchos, recuperando el tradicional lugar de privilegio que se hizo en el fútbol francés en los años 80 y 90.
La apuesta por la continuidad de Paul Le Güen, histórico futbolista en los brillantes 90 del PSG, y técnico que asentó al Lyon en la cima del fútbol galo, ganando hasta tres ligas consecutivas, parece dar sus frutos. En la temporada 06/07 salvó al equipo del descenso, cuando lo cogió desahuciado en enero, pero en la anterior campaña sufrió en exceso. De hecho, lo que le salvó fue conseguir la Copa de la Liga a finales de marzo, cuando el equipo estaba tercero por la cola. El equipo reaccionó a partir de esa victoria e incluso rozó el título de Copa ante el Lyon. Se apostó por confiar un nuevo proyecto al técnico, con una arriesgada política de fichajes. Por un lado llegaron viejas glorias del fútbol nacional, hombres como Makelele o Giuly y por otros futbolistas destacados en equipos de nivel medio, como el interesante centrocampista zurdo de Benin, Stephane Sessegnon o el máximo goleador de la segunda francesa en la anterior campaña, Guillaume Hoarau (estos dos últimos en la foto).
A Hoarau, que es natural de las Islas Reunión, le decían de chico que era demasiado delgado para jugar al fútbol. Tanto es así que hasta los 20 años ni fue a recalar a ningún equipo de Francia. Ahora tiene 24 y su progresión desde sus comienzos hasta ahora ha sido sensacional. Ambidiestro, su envergadura de 192 centímetros le hace ser un sabueso en los balones aéreos, pero además corre como una gacela, esa delgadez que presentaba en sus inicios le ha servido para conseguir una figura atlética y estilizada ue en carrera es casi imposible de parar. En el anterior ejercicio marcó 28 goles para el Le Havre, que sirvieron para ascender a la Ligue 1. El PSG decidió darle el nueve, era una apuesta arriesgada, sin duda, confiar ese dorsal a un chaval que aún no había debutado en la máxima categoría. Pero no ha defraudado, suma trece goles en 22 choques y anoche le hizo en la ida de dieciseisavos de la UEFA un doblete al Wolfsburgo.
Sessegnon es otro jugador interesantísimo, un futbolista que dentro de poco lo veremos en un grande europeo. El año pasado hizo un auténtico campañón en el Le Mans, el PSG se decidió a invertir fuerte por hacerse con sus servicios, en torno a ocho millones de euros. Y no ha decepcionado. Es un centrocampista derecho espectacular, jugador de banda que también se mueve con soltura por el centro. Sessegnon muestra una admirable velocidad punta y además cuenta con un regate endiablado, tiene gran calidad y una excelente pegada desde fuera del área. Con 24 años es la gran esperanza del fútbol de Benin y en el Parque de Los Principes aporta una sexta marcha, sobre todo en las contras, que ya le ha convertido en ídolo de la afición. Las comparaciones con Okocha son inevitables.
El tercer gran fichaje fue el de Makelele. Tiene 36 años pero su despliegue continúa siendo encandilador. Lo juega prácticamente todo, se ha convertido en esa voz de mando que requería Le Güen, el tipo autoritario que infunde respeto a los rivales. Giuly, el cuarto refuerzo, también esta rindiendo a buen nivel, lleva cinco goles y al igual que Makelele ha aportado mucho oficio al equipo, cosa que sin embargo no ha logrado el cedido Mateja Kezman, que continúa sin encontrar su rumbo después de que arrasara con sus goles en el PSV.
Habrá que estar muy pendiente de este PSG, que aparte de los nombrados tiene un buen ramillete de jugadores de clase media alta del fútbol galo. De momento está a cinco puntos del líder, al que por cierto derrotó en casa, logrando además otras importantes victorias como al cosechada en el Velodrome de Marsella, donde los capitalinos se impusieron por 2-4. En la Ligue 1 ahora encadena cuatro victorias consecutivas y su progresión en el campeonato denota que va de menos a más.
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